27/11/2025

EL TIEMPO DE ADVIENTO EN NUESTRAS HERMANDADES

El próximo domingo 30 de noviembre comienza el nuevo año litúrgico con el inicio del Adviento. Este tiempo litúrgico, que nos llevará hasta el 24 de diciembre, es el anuncio de la Venida del Salvador. El Adviento nos renueva cada año y nos introduce en la Navidad y en su Misterio. Este tiempo hoy se hace especialmente imprescindible porque es un momento de espera y esperanza, de reflexión y de conversión, de sembrar para luego recoger buenos frutos. Una preparación a una vida nueva.

El mensaje principal del Papa León XIV para el tiempo de Adviento de 2025 es "La esperanza no defrauda" invitándonos a prepararnos para el nacimiento del Señor y para vivir el cierre del Jubileo que tendrá lugar el próximo 28 de diciembre en las iglesias particulares y formalmente el 6 de enero de 2026 con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica papal de San Pedro.

El papa invita a los fieles a vivir este tiempo de Adviento avivando la llama de la esperanza, a convertirse en peregrinos que ofrecen esperanza a los demás, especialmente a los más necesitados. También advierte a no dejarse abrumar por el miedo o la tristeza, sino a levantar la cabeza y a ser solidarios para derribar muros y crear fraternidad. 

En este año jubilar de la esperanza, el Adviento adquiere un significado especial: nos invita a renovar nuestra fe y a mirar con confianza el futuro, recordando que Cristo es la luz que ilumina nuestras vidas y la historia de la humanidad. Es un tiempo de reflexión, oración y conversión interior, para abrir nuestro corazón a la presencia de Dios.

Cada domingo de Adviento, las lecturas, los salmos y las oraciones nos recuerdan que la salvación de Dios ya está presente entre nosotros, pero también se cumple plenamente en el futuro prometido. Se nos invita a reconocer que la esperanza cristiana no es un sentimiento superficial, sino una fuerza que nos impulsa a vivir con fe, justicia y caridad. 

En este sentimiento, las distintas hermandades han de incentivar en sus hermanos el sentimiento de preparación a la celebración de la Santa Navidad y la conmemoración del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Entre otros gestos, la preparación de la corona de Adviento o la instalación del tradicional Belén, sirven a pequeños y mayores a profundizar en el verdadero sentido de la Navidad. De igual manera, la celebración de la Inmaculada Concepción durante el Adviento, en el que ataviamos a María con los colores inmaculistas, nos recuerda que Dios es fiel, que es capaz de sorprendernos siempre, de llenarnos de sus dones, de abrir caminos donde parece que nada puede ser transitado ya.

Así, el Adviento se convierte también en una llamada a estar atentos a los signos de Dios en nuestra vida cotidiana. La esperanza jubilar nos impulsa a caminar con alegría y confianza, sabiendo que Dios actúa en la historia y que nuestra vida encuentra su sentido más profundo en Él: nos encaminamos hacia una renovación espiritual, la reconciliación y la esperanza.

Fotografías: J. Ángel Espinosa
Hdad. Ntro. Padre Jesús Nazareno
Soledad, fuente de amor