Esta semana en nuestro ciclo de entrevistas de cuaresma, tenemos el honor de hablar con Manuel Jesús Naranjo Ortiz, joven artista cantillanero nacido en 1998 y autor del paño que portará la Verónica en la procesión del Santo Entierro de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad el próximo Viernes Santo. Poniendo en práctica su don natural desde su infancia, se formó en el Bachillerato de Artes Plásticas en el IES Carmen Laffón de San José de la Rinconada y posteriormente en el Grado Superior de Dorado, Plateado y Policromía en la Escuela de Arte de Sevilla que han contribuido a forjar un lenguaje artístico propio.
A pesar de su juventud, Manuel Jesús cuenta con un notable recorrido dentro del arte cofrade, con obras que han anunciado celebraciones y devociones tanto en su Cantillana natal como en distintos puntos de Andalucía. Su estilo, caracterizado por el intenso uso del color, las técnicas mixtas y una composición contemporánea que dialoga con la tradición, lo ha convertido en uno de los nombres jóvenes a seguir dentro de la pintura cofrade actual.
Hoy, en Passio Naevensis, nos detenemos a conocer mejor al artista, su proceso creativo y su mirada sobre la Semana Santa de su pueblo.
Manuel Jesús, para comenzar, ¿cuándo descubres que el arte iba a formar parte de tu vida y qué papel tuvo en ese despertar tu entorno familiar?
Buenas a todos. Pues como siempre me han contado mis padres, casi que de forma innata. Tengo varias fotos con apenas 3/4 años donde ya estoy sentado en un pupitre y con un lápiz en la mano creando y dibujando a mi manera. En mi familia siempre se ha tenido el ámbito artístico muy presente desde generaciones anteriores, como mi tío José, del que desde muy pequeño ha sido el que me ha enseñado todas las bases, técnicas y trucos a la hora de ponerme a pintar cualquier obra, mi maestro. Debido a esto cuando me afrontaba a trabajos ya en la escuela, instituto y enseñanza, ya tenía pasos agigantados debido a la base que ya tenía "desde casa". Gracias a él tengo un referente donde poder reflejarme, sirviendo como un espejo para poder llegar a donde él ha llegado y así seguir formándome y aprendiendo todo lo que pueda y más.

Aunque eres muy joven, ya cuentas con un amplio recorrido en el ámbito de la pintura cofrade. ¿Cómo ha sido ese camino desde tus primeros trabajos hasta los encargos más recientes?Pues todo empezó relativamente hace poco, aunque ya casi suman dos décadas, aproximadamente desde 2014/15 tengo ya mis primeras obras para hermandades u otras entidades.
Desde entonces ha sido todo un no parar, donde voy subiendo escaloncitos poco a poco, creando y forjando una impronta o estilo, del que aún estoy en proceso, pero que poco a poco voy creando sin buscarlo a veces. Es un continuo aprendizaje cada nuevo trabajo, un reto al que estamos en continúa evolución.
Este año firmas el paño de la Verónica que veremos, si Dios quiere, en la procesión del Santo Entierro de Cantillana. ¿Qué ha supuesto para ti recibir este encargo tan especial en tu propio pueblo?
Para el paño de la Verónica he intentado seguir con la línea que la hermandad lleva manteniendo desde hace décadas en todos los distintos paños que se han presentado. Es muy cantillanero, con el reflejo de un gran peso de nuestra historia local, ya que he querido usar una de nuestras más bellas imágenes del Señor que atesoramos en nuestro pueblo. Sin duda alguna le he puesto mucho empeño y carisma al tratarse también de mi hermandad y lo que significa para mí este trabajo tan especial.
Cada obra tiene detrás una historia y un proceso creativo. ¿Cómo ha sido el proceso de concepción y realización de este paño de la Verónica y qué has querido transmitir en él?
Realizar este trabajo para mi hermandad, a la vez de un gran reto, supone para mí una gran alegría y satisfacción, ya que parcialmente se trata de la primera obra artística de gran peso que tengo el honor de realizar, aunque ya en otras ocasiones he podido trabajar a lo largo de los años, pero sí que puede ser esta la primera obra artística más relevante que realizo para mi hermandad de la Soledad.
Tu obra se caracteriza por un uso muy intenso del color y por técnicas que combinan tradición y contemporaneidad. ¿Cómo definirías tu estilo y qué buscas expresar a través de él en el arte cofrade?
Como bien mencionáis, mi obra tiene un reflejo de contemporaneidad así como su punto clásico, que no quiero perder nunca. Esta mezcla o dualidad en el arte quizás sea el terreno donde mejor me siento a la hora de elaborar una nueva obra, ya que puedo crear algo actual pero siempre con una impronta y toques clásicos, donde el uso del color es fundamental siempre. Quizás sea esta mezcla de lo actual y lo clásico lo que más llega y capta a la gente a la hora de identificar una obra mía.
A lo largo de estos años has realizado carteles y obras para distintas localidades andaluzas. ¿Qué diferencias encuentras entre trabajar para una hermandad o celebración de fuera y hacerlo para tu propio pueblo?
Todas las obras tienen su importancia, vengan de fuera, otros pueblos o ciudades, siempre el cariño y amor con el que se elabora es algo fundamental, pero si a eso se le une que es tu "casa" como así siento a mi Hermandad, pues la alegría y el empeño es aún mayor si cabe.
Como cantillanero y cofrade, ¿qué significa para ti la Semana Santa de Cantillana y qué momentos o imágenes guardas con más emoción desde tu infancia?Prácticamente mis recuerdos más entrañables desde pequeño siempre son con la Semana Santa de protagonista. He tenido la suerte de nacer en una familia y una casa cristiana, muy cofrade y vinculada al mundo de las hermandades, en este caso la gran devoción de mi familia, la Virgen Bendita de la Soledad. Hermandad a la que pertenece mi padre desde que tengo uso de razón, así como más miembros de mi familia.
Recuerdo con mucha añoranza los días de montaje, limpieza, y cultos de la hermandad, así como uno de los días más especiales previo al Viernes Santo, como es el Sábado de Pasión, donde desde muy temprano me levantaba junto a mis hermanos y nos íbamos con mi padre al santuario para el montaje de los pasos y todo lo que conllevaba el Viernes Santo en la calle. Muy especial también todos los momentos íntimos que he tenido, y sigo teniendo el honor de vivir con mi Virgen de la Soledad, en los cambios de vestimenta de nuestra Madre y Patrona, siempre me gustaba ver trabajar a mi tío José, e incluso ayudarle en lo que podía, o simplemente quedarme embobado en cada paso de este proceso de arte efímero, del que también, él, sin quererlo ni buscarlo ha sido maestro y me ha enseñado todo lo que supone este íntimo y valioso trabajo de servir a la Madre de Dios.
E imborrables los viernes santos de la mano de mi abuela Rosario, que siempre estaba pendiente de nosotros en las filas, en su casa y sus comidas tradicionales que eso era gloria bendita para nosotros. O las primeras veces que iba de la mano de mi familia a vivir la Semana Santa de Sevilla. Desde siempre, la Semana Santa de Cantillana es una parte fundamental e imprescindible en mi vida.
Para terminar, mirando al futuro, ¿qué sueños o proyectos te gustaría alcanzar dentro del mundo del arte sacro y la pintura cofrade?
Sueños y proyectos a un futuro que está por llegar... tengo muchos, pero no me suele gustar ponerme retos o metas en este caso. Prefiero seguir creando, consolidando mi obra y seguir creciendo personal y artísticamente hasta poder asentarme del todo y así proyectar ya ilusionantes y futuros proyectos. Hay que seguir adelante, no parar de estudiar y formarme para poder llegar a lo que siempre he soñado desde pequeño. Pero sería muy alentador poder seguir trabajando para mis hermandades de Cantillana y que confíen en mí para todos sus proyectos.
Fotografías: Manuel Jesús Naranjo Ortiz