El primero de estos acontecimientos tuvo lugar momentos antes del inicio de la función solemne, con la bendición del nuevo coro, una intervención destinada a enriquecer el patrimonio arquitectónico del santuario y contribuir al mayor esplendor de sus celebraciones litúrgicas.
El proyecto, dirigido por el arquitecto Honorio Aguilar, comenzó a ejecutarse en junio de 2026 y ha tenido una duración de dos meses, teniendo la aprobación del cabildo general de hermanos y la autorización de la Delegación Diocesana de Patrimonio. Su diseño se integra armoniosamente en la arquitectura neoclásica del templo, respetando la unidad estilística que caracteriza al conjunto monumental.
Entre sus elementos ornamentales destacan las antiguas barandas y atrileras del presbiterio, recuperadas y adaptadas a su nueva ubicación, así como un monumental penacho de madera tallada de estilo rocalla que representa los instrumentos de la Pasión de Cristo. La composición está presidida por la Santa Cruz, símbolo estrechamente vinculado a los orígenes de la hermandad y a la advocación de Nuestra Señora de la Soledad. En el frontal figura la inscripción latina Fulget crucis mysterium ("Resplandece el misterio de la Cruz"), tomada del himno medieval Vexilla regis.
El conjunto incorpora también dos campanas (una de ellas fechada en 1764 con el nombre de Cristo de la Vera Cruz), que sonarán durante la consagración y otros momentos señalados del culto. La ejecución de esta obra ha sido posible gracias a la aportación económica de una benefactora y a la colaboración desinteresada de hermanos y devotos, cuyo compromiso fue reconocido públicamente por la corporación con la entrega de un presente.
La jornada estuvo marcada, además, por otra noticia de gran relevancia para la historia del santuario. Al finalizar la celebración eucarística, el párroco de Ntra. Sra. de la Asunción de Cantillana y director espiritual de la hermandad, D. Manuel Martínez Valdivieso, dio lectura al rescripto de la Penitenciaría Apostólica por el que se concede la agregación canónica del Santuario de Nuestra Madre y Señora de la Soledad a la Sacrosanta Basílica Papal Liberiana de Santa María la Mayor de Roma, uno de los templos marianos más importantes de la cristiandad.
La proclamación fue acogida con entusiasmo por los asistentes, entre el repique de las campanas del santuario y una prolongada ovación. Esta distinción establece una especial vinculación espiritual con la basílica romana y permite que los fieles puedan obtener la indulgencia plenaria en determinadas celebraciones, como el Viernes de Dolores, el 5 de agosto y otras solemnidades marianas, siempre que se cumplan las condiciones establecidas por la Iglesia.
Con ambos acontecimientos, la Hermandad de la Soledad abre una nueva etapa en la historia de su santuario, aunando la conservación y el enriquecimiento de su patrimonio con el fortalecimiento de su dimensión espiritual y de su secular devoción mariana.
Fotografías: J. Ángel Espinosa y tickets-rome



