Cantillana no se entiende sin Ella. No es solo una devoción, ni siquiera una tradición heredada; es un vínculo vivo que atraviesa generaciones, que se aprende desde la cuna y se reafirma con cada mirada al rostro sereno y doloroso de la Virgen. Porque la Santísima Virgen de la Soledad no es únicamente la Patrona: Ella es Madre. Madre que acoge, que consuela, que escucha en el silencio de tantas plegarias susurradas en su santuario. Es Madre que permanece, firme y eterna, en los días de gozo y en las horas más oscuras.
En este día tan señalado, en el que su hermandad celebra Solemne Función Principal de Instituto, que este año 2026 será oficiada y predicada por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Teodoro León Muñoz, Obispo Titular de Mentesa y Auxiliar de Sevilla, Cantillana entera se convierte en templo. Cada calle, cada balcón, cada rincón del pueblo parece inclinarse con respeto y ternura ante su Patrona.
Es jornada de fiesta, sí, pero también de recogimiento. De mirar a los ojos de la Soledad cara a cara en su besamanos y encontrar en ellos el reflejo de todo un pueblo que nunca la deja sola, porque sabe que Ella jamás abandona a sus hijos.
Por eso hoy toca felicitar a todos los cantillaneros porque celebramos el "día de Cantillana". Felicitamos a quienes están y a quienes tuvieron que marcharse en la esperanza de verla "en la gloria por siglos mil". Porque todos, sin excepción, somos hijos de una misma Madre que nos une y nos protege bajo su negro manto.
Que la Santísima Virgen de la Soledad siga siendo faro, refugio y consuelo para su bendito pueblo y que nunca falte en nuestro corazón ese amor inquebrantable que nos hace, orgullosamente, pueblo de su Madre.
El equipo de Passio Naevensis.
Fotografía: J. Ángel Espinosa