Tras la celebración de la Función Principal Solemne, la venerada imagen del Crucificado partió desde la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción para recorrer algunas de las calles de la feligresía, en un ambiente de recogimiento, oración y profundo respeto.
Especialmente estremecedor resultó contemplar al Señor avanzando por calles tan estrechas como Doctor Ramón y Cajal, Carnicería y Padre Arias, donde el silencio se hacía aún más palpable y la cercanía de las fachadas parecía abrazar la sobrecogedora estampa del Crucificado.
El rezo de las estaciones estuvo marcado por la solemnidad propia de este tiempo penitencial, dejando imágenes de gran intensidad espiritual que, sin duda, quedarán grabadas en la memoria de los hermanos y fieles que acompañaron el piadoso acto. La Hermandad vuelve así a poner de manifiesto la fuerza evangelizadora de sus cultos cuaresmales, preparando el corazón de la comunidad para la inminente celebración de la Semana Santa.

























